MARTES, 18 de octubre de 2022 (American Heart Association News) — Resulta que muchos de los comportamientos relacionados con el estilo de vida que ayudan a luchar contra el cáncer de mama (seno) en las mujeres también pueden ayudarlas a evitar las enfermedades cardíacas.

Considera esto como una “victoria doble”, dijo la Dra. Ana Barac, cardióloga y directora del programa de cardiooncología del MedStar Heart and Vascular Institute en Washington, D.C.

Tal victoria podría beneficiar a una cantidad considerable de mujeres. En Estados Unidos se estima que 9.1 millones de ellas padecen de cardiopatía coronaria, y las enfermedades cardíacas en general son la principal causa de muerte entre mujeres. En el 2019, cerca de 3.8 millones de mujeres en Estados Unidos vivían con cáncer de mama, y se estima que este año ocurrirán 43,250 muertes por esa causa.

Aunque algunos factores de riesgo, como la edad y el historial familiar, no se pueden cambiar, estas son cinco cosas que las mujeres pueden hacer para reducir el riesgo para ambas afecciones.

Qué comer, y qué no comer

Para prevenir las enfermedades cardíacas y el cáncer de mama, la American Heart Association y la American Cancer Society (ACS) ofrecen similares orientaciones para una dieta ideal. Esto incluye frutas y vegetales variadas, elegir granos enteros sobre los productos con granos refinados, evitar las carnes procesadas y limitar el azúcar agregado.

Incluso para las mujeres a las que ya se les ha diagnosticado cáncer de mama, “la dieta juega un inmenso papel para mantenerse saludables”, dijo Barac. La evidencia, dijo ella, sugiere una relación entre una dieta saludable y una mejor prognosis del cáncer de mama. Por ejemplo, un estudio del 2020 en el Journal of Clinical Oncology encontró que reducir el consumo de grasa y aumentar la ingestión de vegetales, frutas y granos podría reducir el riesgo de morir de cáncer de mama en mujeres posmenopáusicas.

Los datos para enfermedad cardiovascular son incluso más inequívocos, dijo Barac. “Contamos con sólidas evidencias de que, en las personas con enfermedad cardiovascular, incluso cardiopatía coronaria, llevar una dieta saludable mejora los resultados”. Un análisis del 2020 en la revista Nutrients encontró que las personas con enfermedad cardiovascular que llevaron una dieta mediterránea – enfocándose en hortalizas (vegetales), frutas, legumbres, nueces, aceite de oliva, granos enteros y pescado – tuvieron menor riesgo de morir por cualquier causa, incluso enfermedad cardiovascular.

Mantener un peso saludable

Estar obeso es un factor de riesgo para las enfermedades cardiovasculares, así como para el cáncer de mama después de la menopausia, según un comunicado científico del 2018 de la AHA acerca de las enfermedades cardiovasculares y el cáncer de mama.

El índice de masa corporal, o BMI, es un cálculo de la estatura y el peso que determina la categoría del peso de una persona. La obesidad se define como un BMI de 30 o mayor.

De pie y en movimiento

Para los adultos, es recomendable al menos 150 minutos a la semana de ejercicios aeróbicos de intensidad moderada, como caminata rápida. Desafortunadamente, los datos de una encuesta federal muestran que solo 1 de cada 5 mujeres en Estados Unidos dicen que cumplen con ese requisito. Y las investigaciones sugieren que realizar menos actividad física que la cantidad semanal recomendada tiene relación con un riesgo elevado de enfermedad cardiovascular y cáncer de mama.

El tiempo sedentario entraña los mismos riesgos.

“Si pasas largo tiempo sentada, tienes que levantarte y caminar”, incluso si ya te ejercitaste ese día, dijo la Dra. Tochukwu Okwuosa, cardióloga y profesora adjunta del Rush Medical College, en Chicago. Levantarse a cada hora, incluso durante uno o dos minutos, beneficiará al cuerpo, dijo ella.

Cuidado con el alcohol (y las hormonas)

La conclusión aquí es: moderación para quienes beben alcohol, y que quienes no lo hacen no comiencen. Moderación significa no más de una bebida al día para las mujeres, dicen la AHA y la ACS.

Y “asegúrate de no beber de forma compulsiva”, dijo Okwuosa. Para las mujeres, beber de forma compulsiva por lo general se traduce en cuatro o más tragos en un período de dos horas, según el Instituto Nacional sobre el Abuso del Alcohol y el Alcoholismo.

Beber en exceso puede aumentar el riesgo de enfermedad hepática, cáncer de mama y toda una gama de problemas cardiovasculares, entre ellos presión arterial alta, enfermedad cardíaca y derrame cerebral.

Okwuosa dijo que las mujeres también deben estar conscientes de los riesgos relacionados con la terapia de reemplazo hormonal posmenopáusica, que ha sido vinculada a un mayor riesgo de cáncer de mama y de enfermedad cardiovascular.

Si una mujer tiene un historial de cáncer de mama o de alguna enfermedad cardiovascular, o mientras más factores de riesgo tenga, “entonces es más alta la probabilidad de que la terapia de reemplazo hormonal pudiera no ser adecuada para ella”, dijo Okwuosa.

Las mujeres deben hablar con sus equipos de cuidados de salud acerca de los riesgos y beneficios de las opciones para manejar los síntomas de la menopausia, a fin de encontrar la mejor estrategia de tratamiento para ellas.

Hacerse exámenes

Saber si tienes presión arterial alta, colesterol alto o diabetes – y entonces trabajar con un profesional de la atención médica para tratar estas afecciones – puede ayudar a prevenir que las mismas causen enfermedad cardíaca u otras afecciones cardiovasculares.

La AHA aconseja pruebas de la presión arterial para los adultos en cada consulta médica regular o una vez al año si la presión arterial es normal. También recomienda pruebas del colesterol cada cuatro a seis años, a partir de los 20 años, para adultos con riesgo normal de enfermedad cardíaca o derrame cerebral, o con mayor frecuencia para aquellos con riesgo elevado. Respecto a la diabetes, la American Diabetes Association recomienda comenzar las pruebas a la edad de 35 años, o antes para aquellos con riesgo elevado.

Aunque las mamografías no pueden prevenir el cáncer de mama, pueden ayudar a detectarlo precozmente. Para las mujeres con riesgo promedio de cáncer de mama, la ACS recomienda mamografías anuales a partir de los 45 años, con la opción de comenzar a los 40 años. Las mujeres mayores de 55 años pueden cambiar a una vez cada dos años o, si lo prefieren, continuar con mamografías anuales.

Conocer tu historial familiar de cáncer de mama y problemas cardiovasculares es una parte importante de la determinación de cuándo y qué tipo de pruebas pudieras necesitar, dijo Barac.

De forma general, agregó ella, una vez que los profesionales de cuidados de salud entienden el historial médico personal y familiar de alguien, “podemos usar medicina de estilo de vida, en particular ejercicio y dieta, para empoderar a las mujeres y prevenir el cáncer y la enfermedad cardiovascular”.

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Por Teresa McUsic, American Heart Association News

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